En un principio la receta iba a ser de canelones con placas de lasaña, de esos tan grandes que te ponen uno solo en los restaurantes, tal como se lo vi hacer a la chef María Nicolau. Creo que sus placas de lasaña debían ser más grandes, ya que yo no conseguía enrollarlas sin temor a que no se desmontaran. Pues pasamos al plan B, si lo que tengo son placas de lasaña pues hago lasaña y listos. Otra modificación que hice fue poner en el relleno un poco de la bechamel que hice para cubrirlos para que quedara más jugoso. Fue una buena decisión.
INGREDIENTES: (2 personas)
- 5 placas de lasaña
- 3 salchichas o una butifarra fresca
- 10 gambas grandes o langostinos
- 1/2 puerro
- 1 ajo
- 2 cucharadas de harina
- un chorrito de vino rancio
- sal
- pimienta negra molida
- aceite de oliva virgen extra
- leche
PREPARACIÓN:
Quitamos la cabeza y pelamos las gambas reservando el interior. En una cazuela con un poco de aceite las salteamos (cabezas y pieles). Añadimos medio litro de agua o un poco más. Salamos y cocinamos tapado unos 15 minutos. Colamos.
Quitamos la piel a las salchichas y las desmigamos. Salteamos en una sartén con un poco de aceite hasta que se dore. Añadimos el ajo pelado y troceado y el puerro limpio y cortado en rodajitas, damos unas vueltas durante unos minutos e incorporamos las gambas troceadas. Salpimentamos. Cuando cojan color vertemos el vino rancio y dejamos evaporar. Reservamos.
Hacemos la bechamel en un cazo con un poco de aceite, cuando esté caliente agregamos la harina y la doramos durante dos o tres minutos. Vertemos un poco de leche y el caldo de las gambas poco a poco hasta tener la consistencia adecuada, que no sea demasiado espesa. Salamos ligeramente. Añadimos parte de esta bechamel al relleno.
Cocinamos las placas de lasaña o las ponemos en remojo con agua, según las instrucciones del fabricante. Secamos bien.
En una bandeja apta para microondas ponemos una capa fina de bechamel encima una placa de lasaña, parte del relleno y seguimos el mismo orden hasta terminar con una placa de lasaña. Cubrimos con bechamel.
Calentamos un par de minutos en el microondas.
Si os sobra caldo de las gambas lo podéis congelar y os servirá como caldo para un arroz o cualquier otro plato de pescado.
Buen provecho!!